El Trono de los Móviles

¡Hola amigos! En épocas festivas y con los últimos rayos de luz (y de energía sobre todo), de este 2017, nos preguntábamos cómo llegó a convertirse Android en lo que es hoy, y quiénes estaban antes de él.

¿Leemos?

El Trono de los Móviles

 

Actualmente, al adquirir un teléfono celular/móvil lo más probable es que se adquiera un dispositivo Android (Google).
Este Sistema Operativo (OS) está presente en más del 60% de los celulares del mundo[1]. Con iOS (Apple) estando en un distante segundo lugar, cabe la pregunta ¿cómo llegamos hasta aquí? ¿Qué ocurrió con la supremacía de Nokia y el éxito de Blackberry?

El Trono en manos de Nokia

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Entre los años 1990 y 2010 la finlandesa Nokia era la compañía dominante indiscutible de los teléfonos celulares[2], seguido por la estadounidense Motorola y compartiendo el ecosistema con marcas como la taiwanesa HTC (popular por sus PDA o Personal Digital Assistant que venían equipados con Windows Mobile), la japonesa Sony, la canadiense RIM (Research In Motion Limited) que eventualmente adoptó el nombre de sus populares dispositivos móviles de la época, Blackberry. Otras marcas que gozaban de presencia en el mercado eran las surcoreanas Samsung y LG y cómo no mencionar a Sony Ericsson que nació como una alianza estratégica entre la nipona Sony y la sueca Ericcson para desarrollar teléfonos móviles (eventualmente Sony compró la participación de Ericsson).

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En esos 20 años estas empresas se dieron a la tarea de experimentar distintos enfoques para captar la atención del público y aumentar su participación en la cuota del mercado de dispositivos móviles.

En una era “pre-iPhone”, la diferenciación entre los dispositivos móviles venía de la mano del fabricante, ya que cada uno ofrecía una experiencia de usuario distinta, con un enfoque diferente de marca a marca. Fue en estos años cuando nacieron muchas novedades para los dispositivos móviles, tales como la cámara integrada, botones y pantallas táctiles, giroscopio, posicionamiento satelital, sensómetro, sonidos polifónicos, MP3, WAV y SIM dual, pero la verdadera revolución de la época fue la posibilidad de navegar en internet desde un dispositivo móvil.
Con todas estas características, los fabricantes sólo debían ocuparse en ofrecer la mejor experiencia en navegación, la mejor cámara, los mejores juegos, o el teléfono más delgado y pequeño.

Apple se abre paso

En Junio de 2007 Apple presentó al mundo el iPhone.
Hoy día el iPhone es un producto amado por muchos y odiado por otros tantos. Pero sea cual sea el gusto y la opinión de cada quien, es indiscutible que el iPhone cambió la industria de teléfonos móviles.

El iPhone no parecía una amenaza: sólo contaba con conexión 2G cuando la 3G ya existía. Su cámara era de 2MP;en comparación, la del Nokia N95 (presentado en el 2007 también) era de 5MP mientras que la secundaria era QVGA (el iPhone simplemente no contaba con una cámara secundaria o tan siquiera flash para su cámara principal). Tampoco contaba con el procesador más poderoso ni contaba con algunas características que todo teléfono “debía” tener en la época, tales como GPS, puerto infrarrojo, radio ni ranura para tarjetas de memoria.
Siquiera su característica más llamativa, la pantalla táctil reemplazando al teclado físico, era revolucionaria; el LG Prada KE850 ya había sido presentado con la misma característica y también el Nokia 7710. Incluso su precio era bastante elevado: 600 US$.

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Entonces ¿cómo es que el iPhone revolucionó la industria de telefonía móvil?
Lo hizo porque sin ser el teléfono más poderoso, lograba una experiencia de usuario única con su sistema operativo iOS.
Apple rompió con el paradigma de la competencia de la época. No se enfocó en en un dispositivo técnicamente superior a los demás, sino en un dispositivo más fácil de utilizar. Todo sobre el iPhone estaba dirigido a esto: una apariencia minimalista, sin teclados físicos y un acabado en monobloque en conjunto con un OS específicamente diseñado para ese teléfono.
La falta de ciertas características no desanimó a los usuarios pero por si acaso alguien necesitaba un empujón, Apple tenía un as bajo la manga: el precio de 600 US$ quedó oculto tras el contrato exclusivo que Apple cerró con el proveedor de servicios estadounidense AT&T.
De esta manera, los usuarios podían llevarse su iPhone sin pagar nada (absolutamente gratis) pero con un plan de datos más costoso de lo normal.

Con todo esto, el iPhone tuvo un éxito rotundo en ventas[3]. Pero otra compañía estaba observando el éxito de Apple y la reacción del mercado. Se trató de Google. Mientras los grandes jugadores de la época, como Nokia y RIM[4], fallaron en ver la amenaza que representaba el iPhone, Google se preparaba para grandes cambios en la industria.

Primeros pasos de Android/Google

“M****a, supongo que no distribuiremos ese” (Holy c**p, I guess we’re not going to ship that one). Esas fueron las palabras que, según dicen[5], utilizó Andy Rubin (cofundador de Android Inc. la cual fue comprada por Google) al ver la presentación de Steve Jobs donde revelaba al mundo el iPhone.
Y “ese” era un teléfono en el que Google ya estaba trabajando para introducir su sistema operativo. Se trataba del “Sooner”, un teléfono prototipo equipado con Android y preparado para hacerle frente a Blackberry y hacerse con una cuota del mercado de usuarios corporativos.
Sin embargo, el iPhone y la reacción del público lo cambiaron todo y Google diseñó un teléfono que cubriera todos los frentes. Fabricado por HTC, impulsado por el OS Android y en alianza con T-Mobile en los Estados Unidos, el HTC Dream (también conocido como T-Mobile G1) fue lanzado a finales del 2008.

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La estrategia de Google

Pero Google apuntaba más allá de ganar la admiración de los usuarios. Google buscó y consiguió la atención de los fabricantes de teléfonos. Porque si bien Android traía novedades apetecibles para los usuarios, como completa integración con los servicios de Google (como gmail), copiar y pegar texto (no se había hecho en dispositivos móviles) y Widgets, la verdadera revolución de Android es que es un software libre; es decir, los fabricantes no deben pagar licencia para utilizarlo.

Así, Google se encargó de diseñar dispositivos que siguieran la tendencia del mercado establecida por Apple y permitió que los fabricantes utilizaran su OS para afianzar su presencia no sólo en el occidente del planeta, sino también en oriente, sobre todo en Asia donde reside la mayoría de la población mundial.
Los fabricantes que se apuraron en adoptar Android consiguieron posicionarse como líderes en el mercado, incluyendo sus propias mejoras a los terminales y al OS (porque Google incluso permite que se realicen modificaciones a su OS…ciertas restricciones aplican).

Desde entonces, Google se ha encargado de tener dispositivos presentes en el mercado con un Android puro y sin modificaciones (esto siempre de la mano de algún fabricante, como HTC, Motorola o LG). Android pasó de seguir las tendencias del iOS de Apple a establecer las propias y con el soporte de distintos fabricantes distribuyendo terminales de bajo, mediano y alto rango equipados con Android en todo el mundo, Google consiguió desplazar a cualquier competencia. Apple comparte el éxito de Google en ciertos mercados, pero sus productos son de gama alta en general, por lo que su penetración en el mercado es mucho más discreta.

Los que quedaron atrás

Pero ¿qué ocurrió con las otras compañías que tenían sus propios OS, servicios y terminales de calidad?
Nokia desarrolló un OS basado en Linux llamado MeeGo pero nunca le dio el apoyo necesario y eventualmente tomó decisiones comerciales que finalmente la llevaron a vender su división de telefonía celular a Microsoft. Microsoft, para asegurar su presencia en el mercado, compró la división de telefonía de Nokia y lanzó sus propios celulares, los Lumia.

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En retrospectiva, la compra de Nokia ha sido una de las peores decisiones de Microsoft, ya que los teléfonos Lumia nunca lograron la popularidad esperada y Microsoft tiró la toalla[6].
Por otro lado, Blackberry insistió en repetir la fórmula que tanto éxito le había garantizado: terminales con teclados físicos y un OS propio. Para cuando Blackberry adoptó Android, en el 2015, ya era tarde para cambiar la tendencia de mercado.

Los que asoman

Actualmente iOS y Android dominan el mercado. Cada uno tiene su tienda de aplicaciones surtida por terceros (en su mayoría), a los cuales les interesa tener sus aplicaciones en las tiendas de estos OS que gozan de tanta popularidad. Si alguien quisiera competir con Android o con iOS, la clave está en tener una tienda de aplicaciones variada y, obviamente, las demás bondades de estos OS como una interfaz amigable, fácil uso, etc.

Samsung cuenta con su OS Tizen, el cual utiliza principalmente en wearables, tablets, televisores inteligentes y otros productos. Es posible que, si Samsung continúa su desarrollo y juega bien sus cartas, Tizen sea algún día el nuevo Android[7].

También cabe destacar otro OS que se asoma en el horizonte: Sailfish. Este OS está siendo desarrollado por Jolla Oy (Jolla Ltd.), una empresa finlandesa fundada por el mismo personal que trabajó en el OS MeeGo. Sailfish supone ser la evolución de MeeGo.

¡Un saludo!

Sir Chaox

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